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En Tierra de Mordor

Tongariro National Park es el parque más antiguo de Nueva Zelanda. Su importancia como patrimonio mundial no es solamente por los volcanes que alberga, Mt. Tongariro, Mt. Ruapehu y Mt. Ngauruhoe, sino que también es un lugar muy preciado para la cultura y la espiritualidad de los maorís. En los últimos años también ha tenido un gran impacto en la industria turística por ser uno de los escenarios del Señor de los Anillos, concretamente Peter Jackson escogió este lugar para situar la Tierra de Mordor y Emyn Muil.

Mangatepopo valley, inicio de la travesía

Mangatepopo valley, inicio de la travesía

Llegando a Soda Springs

Llegando a Soda Springs

Valor cultural

Las montañas del parque fueron hogar de la iwi (tribu maorí) Ngati Tuwharetoa. Así, los valores espirituales y culturales maorís son parte del paisaje natural. Las montañas son sus matua (padres de la tierra) y el foco de su mana (orgullo). Así, este Parque Nacional se convierte en uno de los pocos del mundo con un status dual, por su paisaje natural y cultural.

Hay que considerar el estado físico y las condiciones climatológicas antes de subir a la cima

Hay que considerar el estado físico y las condiciones climatológicas antes de subir a la cima

Vista del valle durante la ascensión al Red Crater

Vista del valle durante la ascensión al Red Crater

Paisajes lunares

Paisajes lunares

Si se visita el parque está prohibido irse sin hacer el Tongariro Alpine Crossing, clasificado como una de las mejores travesías de Nueva Zelanda, algunos incluso se aventuran a decir del mundo. La verdad que los paisajes que se contemplan a lo largo de los 19.4 km del recorrido son de película. La travesía recorre a lo largo del Monte Tongariro y se tarda entre 7 y 9 horas en hacerla. Parte desde las praderas secas de Mangatepopo salpicadas por paisajes volcánicos en el horizonte, pasa por riachuelos, manantiales y cascadas; la ascensión sigue por el South Crater pasando por paisajes lunares, totalmente inhóspitos, hasta llegar a la cima del Red Crater. En este punto la travesía empieza a descender y recorre el highlight del parque, los lagos esmeralda, lugar que no pude ver debido a las condiciones climatológicas del día que fui. (Es una de mis tantas excusas para volver a Nueva Zelanda). Además de este recorrido, de la travesía parten otras hasta las cumbres del Mt. Ngauruhoe (2287 m), Mt. Doom en el Señor de los Anillos, y el Mt. Tongariro (1967 m). Desde esta ubicación las vistas al Mt. Ruapehu, Mordor en la película de Peter Jackson, son fabulosas.

Mapa de Tongariro Alpine Crossing

Mapa de Tongariro Alpine Crossing

Tramo final al Red Crater

Tramo final al Red Crater

Las condiciones climatólogicas del 31 de diciembre de 2012 no fueron las mejores

Cima del Red Crater, desafortunadamente las nubes y la niebla no dejan ver los lagos esmeralda

Efectivamente hacía mucho frío

Efectivamente hacía mucho frío y viento

Vista del valle desde el Red Crater

Vista del valle desde el Red Crater con el Mt. Ngauruhoe medio tapado al fondo

Para hacer la travesía hay que tener en cuenta factores como el tiempo. El clima en el Parque varía a la velocidad de la luz. Abajo en las praderas puede hacer sol y haber una temperatura agradable pero durante la ascensión las condiciones pueden ser las peores y encontrar lluvia y mucho viento, algo que dificulta el último tramo del recorrido.

Mt. Tognariro desde Mangatepopo

Mt. Tongariro desde Mangatepopo

Mt. Ruapehu o Mordor desde Mangatepopo

Mt. Ruapehu o Mordor desde Mangatepopo

En los alrededores del Parque también hay decenas de travesías, largas, cortas, fáciles, difíciles… Para los que quieran quedarse unos días  y explorar esta maravilla de Nueva Zelanda las localidades más cercanas  para alojarse son Whakapapa, conocida por las pistas de esquí del Mt. Ruapehu, National Park y Okahune. Se puede encontrar todo tipo de alojamiento: hoteles, hostels y lugares de acampada.

Información actualizada sobre el Tongariro Alpine Crossing:  A día 12 de febrero de 2013 la ruta está abierta hasta Red Crater/ Emerald Lakes y cerrada de aquí a Ketetahi road debido a la pequeña erupción  en los cráteres Te Maari del Mt. Tongariro el 21 de noviembre de 2012 a la 1.30 pm. También hubo una erupción en el mismo lugar el 6 de agosto de 2012. 

White Island. En la boca de un volcán

Whakatane, ese era mi nuevo destino. Un pueblo en la costa oeste de Nueva Zelanda. La ciudad con más horas de sol de Nueva Zelanda. Un lugar conocido por su proximidad al único volcán marino en activo de Nueva Zelanda, la White Island o Whakaari en maorí, que significa la que se puede hacer más visible, quizás porque desde la costa de Whakatane, a 49 km,  la isla suele estar escondida entre la bruma y las nubes, pudiéndola ver solamente los días más claros. A ella se puede llegar en barco, con la compañía White Island Tours, en uno de sus barcos Pee Jai, por un precio un poco caro (199$), que incluye viaje de ida y vuelta, tour guiado en la White Island y picnic. Si se tiene barco propio solo es posible desembarcar en la White Island con un permiso previo. La isla pertenece a John Buttle y está administrada como reserva natural por el Departamento de Conservación de Nueva Zelanda. También es posible visitarla en helicóptero, un viaje mucho más lujoso que el barco (550$-775$).

White Island desde el barco

White Island desde el barco

Traslado en lancha hasta la costa de la isla

Traslado en lancha hasta la costa de la isla

Camino que lleva al centro de la White Island

Camino que lleva al centro de la White Island

Por supuesto visité la White Island en el Pee Jai. Un viaje de dos horas y media tremendamente agitado. Nada más zarpar las olas golpeaban la cubierta y los cristales del pequeño barco. El continuo y molesto movimiento no cesó hasta que llegamos al destino. Muchos tuvimos que recurrir a una “bolsita de mareo” de las que repartía la tripulación. Finalmente llegamos al destino y nos equiparon de un casco y una máscara anti-gas. Una lancha nos acercó hasta la costa de la isla. En ese momento me di cuenta de lo que tenía ante mí. Era una tierra inhóspita, humeaba por todas partes, nubes provocadas por el ácido sulfúrico cubrían el cielo de la isla. El olor desagradable de este mineral empezaba a notarse a medida que nos adentrábamos hacia el centro de la isla.

Pequeña piscina de barro

Pequeña piscina de barro

Vista desde el centro hacia el exterior

Vista desde el centro hacia el exterior

El ácido sulfúrico emana del suelo de la isla

El ácido sulfúrico emana del suelo de la isla

El terreno de la White Island es rocoso, de piedras producto de erupciones anteriores. Los colores varían según el día en que se visite, pero el gris, el amarillo, el verde y el rojo oscuro son los grandes protagonistas. El ácido sulfúrico produce estos colores. El tour guiado dura unas 2 horas y cubre toda el área de actividad geotermal accesible. Según Emily, la guía, el paisaje es muy variable, “hoy pueden verse montículos de rocas aquí y quizás mañana cuando vuelva ya no existan a causa de alguna pequeña erupción durante la noche”. El paisaje está repleto de ríos que hierven por la temperatura del agua que recorre en ellos, aguas con niveles tan altos en ácido que es imposible beberla, piscinas de barro, zonas donde es imposible ver más allá de tus propios pies por la gran nube de sulfuro que surge de la tierra… y es en este momento que das gracias a la máscara de gas y al caramelo que te han ofrecido para la tos. Los guías no paran de estar atentos de los visitantes, al llegar al borde del lago del gran cráter nos avisan de que si cayéramos sería imposible salir de él. La experiencia de estar recorriendo un volcán tan en activo es tan comparable a nivel natural como ponerse delante de un león en medio de la sabana africana.

Gran lago formado en el centro del cráter de donde sale continuamente vapor

Gran lago formado en el centro del cráter de donde sale continuamente vapor

Vista de la isla desde un montículo formado por el volcán

Vista de la isla desde un montículo formado por el volcán

Agua hirviendo de uno de los riachuelos de la White Island

Agua hirviendo de uno de los riachuelos de la White Island

Para acabar la visita pasamos por los restos de la fábrica minera que albergaba maquinaria oxidada de principios del siglo pasado. En 1933 la mina cerró a causa de la Gran Depresión. Caminando de vuelta al barco y acompañada de una pareja de franceses nos dimos cuenta de los altos niveles de sulfuro a los que estábamos expuestos, mi pulsera de metal plateado se volvió dorada, y las anillas metálicas de las botas de los franceses también sufrieron un repentino cambio de color.

El vapor no cesa ni un segundo

El vapor no cesa ni un segundo

Restos de la fábrica minera de principios del siglo XX

Restos de la fábrica minera de principios del siglo XX

Ya en el barco el tiempo era tan agradable que invitó a darse un chapuzón. Una chica japonesa preguntó a la tripulación si había tiburones y la respuesta de ellos fue “That’s the ocean, mate!” (“¡Es el Océano!”). Sin embargo unos cuantos nos decidimos por desafiar a los tiburones… De vuelta a Whakatane pudimos comer el picnic que repartieron y disfrutar de unas vistas increíbles de la isla. Esta vez, a pesar de ser un viaje tan agitado como la ida, nadie tuvo que recurrir a la “bolsita de mareo”.

Árbol de Navidad: Pohutukawa

Quizás sea el árbol más conocido de Nueva Zelanda. El Pohutukawa, también conocido como el árbol de Navidad de Nueva Zelanda, se puede encontrar a lo largo del todo el país, pero proviene de las regiones  de la Isla Norte de Poverty Bay y Taranaki. Pertenece a la familia de los metrosideros o árboles rata, como se les denomina en Nueva Zelanda, término que se deriva de la lengua maorí.

Pohutukawa en Whakatane

Pohutukawa en Whakatane

Sus hojas son pequeñas y curtidas, el tronco y las raíces son retorcidas y se enredan las unas con las otras ofreciéndole así una mayor capacidad para crecer en lugares hostiles. Su madera es de color rojo oscuro y muy pesada, es por eso que a veces se le llama “ironwood” (madera de hierro).

La mayoría de Pohutukawas no son muy altos y son ampliamente conocidos por sus llamativas flores que florecen en un tono brillante carmesí entre noviembre y enero, los meses estivales de Nueva Zelanda.

Flor del Pohutukawa

Flor del Pohutukawa

Hot Pools fuera de rutas turísticas

Las Ngawha Springs (pronunciado Nafa Springs) están ubicadas en un área remota, a unos 4 km de Kaikohe, un pueblo de la isla Norte de Nueva Zelanda.  Las termas fueron descubiertas hace 300 años por Kareariki, una mujer maorí, después de dar a luz a su hijo. Hoy en día siguen siendo un enclave maorí, en el barrio más cercano al manantial sólo viven familias maoríes y en Kaikohe la inmensa mayoría de la población también pertenece a esta raza. Cuando comento a la gente que me dirijo a Kaikohe (a casa de una familia maorí) la mayoría expresan un cierto desprecio y me alertan de no caminar durante la noche por sus calles. No lo hice, así que no puedo aportar más información que esa. Sí camine durante el día, sin apreciar indicios de peligrosidad, Kaikohe es un pueblo sin encanto y con una mayoría maorí.

Algunas de las Hot Pools de Ngawha Springs

Algunas de las Hot Pools de Ngawha Springs

Lo que sí tiene encanto son las piscinas termales de esta zona, un magnífico sitio para relajarse, desconectar y paliar dolencias musculares. Su ubicación en un lugar seco y con pocas atracciones naturales lo hacen más atractivo por tener la impresión de estar en un oasis en medio del desierto. Además no están contempladas en las guías turísticas por lo que no están masificadas e incluso se puede estar compartiendo el recinto con tan solo 4 personas más.

Piscina Kotahitanga, una de las mejores para tratar problemas musculares y magulladuras

Piscina Kotahitanga, una de las mejores para tratar problemas musculares y magulladuras

Hay una gran variedad de piscinas, 20 en total, cada una de ellas con diferentes propiedades acorde con el contenido mineral y temperatura del agua. En algunas hasta se puede encontrar lodo en el suelo para conseguir una piel más fina y suave untándolo por todo el cuerpo.   La temperatura de la mayoría de piscinas oscila entre los 36 y los 40 grados centígrados aunque también se puede sumergir en piscinas de 23 o 45 grados. En estas últimas entrar en contacto con el agua se hace difícil por la alta temperatura. La mujer que regenta el lugar recomienda a los visitantes entrar al estilo maorí, es decir de espaldas apoyando las manos en el suelo y sumergiendo el trasero y la espalda primero de todo y dejar los pies para lo último. Realmente se nota la diferencia.

Piscina Waikato, excelente  después de un largo día de trabajo

Piscina Waikato, excelente después de un largo día de trabajo

El precio de entrada es de tan sólo 4 dólares y el horario es de 9.00 de la mañana a 21.00 de la noche. Las instalaciones no son las mejores ni las más modernas. Hay vestuarios básicos para mujeres y hombres sin duchas ni taquillas. El olor que desprenden las termas por su contenido en azufre es desagradable al principio, pero luego uno se acostumbra. Lo que sí que hay que tener en cuenta es vestir con ropa o ropa de baño a la que no se le tenga mucho afecto, después de una visita a las piscinas el olor y el color no serán los mismos.