El bosque tropical más antiguo del mundo

Kuala Lumpur, Islas Perhentian, Kota Bharu, Taman Negara, Sabah en Borneo…fue mi ruta por Malasia durante 30 días. 30 días de paisajes dispares, vegetación frondosa, cultura islámica, gastronomía exquisita, gente afectuosa, una fauna y flora única en el mundo y  una gran urbe como base principal.

Como ya escribí en uno de los post anteriores la ciudad más grande de Malasia me recibió con los brazos abiertos, desorden dentro de un orden muy asiático, mezquitas, templos chinos e hindús por doquier y calles muy populares atestadas por turistas occidentales, además de estar siempre vigilada por las dos torres gemelas más altas del mundo. Después de unos días escapé hacia el mayor paraíso tropical, las islas Perhentian, poco que explicar: sol, arena blanca, buceo, siestas, baby tiburones, puestas de sol…esas cosas tan simples y tan deleitosas…

Turtle beach en Perhentian Kecil

Turtle beach en Perhentian Kecil

El relax llegó a su fin y después de pasar 3 días en Kota Bharu, una de las ciudades más norteñas e  islámicas de toda la península, tomé el “Jungle Train” de las 6.30 am hacia Jerantut, la puerta de entrada al Parque Nacional Taman Negara. El paisaje es un sueño, ya lo dice el nombre del tren, el tren de la jungla te lleva por lugares de vegetación tupida con una paleta de verdes infinita y algunas pequeñas localidades, donde cuando pasa el tren la vida parece volver a retomarse con los vendedores y vendedoras ambulantes. Una vez en Jerantut tocó esperar el último transporte que me llevaría hasta Kuala Tahan, desde donde se pueden empezar los trekkings por el Taman Negara. Después de 3 horas una monovolumen nos llevó hasta el pequeño pueblo. La suerte de la improvisación llamó de nuevo a mi puerta, en el coche conocí un chico francés y dos chicas belgas, también viajeros y solidarios, que me invitaron a adentrarme a la jungla con ellos.

TAMAN NEGARA

El precio por pernoctar dentro del territorio del Parque Nacional de Taman Negara es de 5 ringgits por persona (1,1€) además de un permiso de 10 ringgits si se lleva cámara de fotos o de vídeo. Mucha gente que pasa más de un día caminando opta por contratar un guía, bastante recomendable ya que cuando la selva se vuelve espesa los caminos desaparecen y hay que seguir a la intuición, con el riesgo de quedar atrapados en la noche. Nosotros éramos cuatro y decidimos que con la intuición de 4 personas ya tendríamos suficiente.

Vista del parque desde Kuala Tahan

Vista del parque desde Kuala Tahan

Este parque es el más grande de Malasia con 434,300 hectáreas, se calcula que el bosque se formó hace 130 millones de años, un dato que le otorga el puesto número uno como bosque más antiguo del mundo. Dentro de esta inmensa y ancestral selva habita todo tipo de fauna y flora, se dice que habitan elefantes asiáticos, tigres, leopardos, rinocerontes, así como cientos de tipos de reptiles e insectos. Por supuesto estos mamíferos no visitan los senderos más transitados por los excursionistas pero si lo hacen los insectos y sobre todo las sanguijuelas. Ya sea época de monzón o no (es recomendable ir de febrero a septiembre), esta selva tropical adquiere un clima húmedo durante todo el año,  un gran caldo de cultivo para todo tipo de sanguijuelas.

Uno de los ríos que atraviesa Taman Negara

Uno de los ríos que atraviesa Taman Negara

Las hambrientas sanguijuelas

Las hambrientas sanguijuelas

Una de las miles de setas que nacen con la humedad

Una de las miles de setas que nacen con la humedad

Además de flora y fauna en el parque siguen habitando tribus aborígenes originarias de Malasia. Los Batek o Orang asli (gente originaria) fueron los primeros en habitar este rincón del mundo. Son cazadores y recolectores nómadas, así sus asentamientos cambian según sus necesidades. En su ideario no existe las posesiones o propiedades, aun así sí que claman por el derecho de vivir en un lugar u otro. Su organización social se basa en la familia tradicional, las parejas casadas viven en sus propias cabañas con sus hijos pre adolescentes; los adolescentes ya empiezan a construir cabañas a los alrededores de su antigua casa. Los Batek escogen la futura pareja por ellos mismos, en base a la atracción mutua. Los padres no pueden controlar los matrimonios de sus hijos. El segundo día nos debimos cruzar con uno de ellos, iba con prisa y ataviado con lo que parecía una arma de caza.

Paisaje por el interior de Taman Negara

Paisaje por el interior de Taman Negara

Haciendo ruta

Haciendo ruta

Durante el trekking de dos días, de Kuala Tahan hasta el refugio Bumbun Kumbang atravesamos zonas de jungla excepcionales, colores llamativos en infinidad de plantas diferentes y nuevas para nosotros, animales, en su mayoría insectos y los más temidos: las sanguijuelas. Animales que encuentran el mínimo espacio para colarse dentro de la ropa y succionar toda la sangre que les quepa. Su habilidad es increíble, entre los cuatro sufrimos el “ataque” de cientos de ellas.

Curiosas hojas en la falda del árbol

Curiosas hojas en la falda del árbol

Abastecimiento de agua

El río, un gran abastecimiento de agua

La luz del día se fue atenuando alrededor de las 6 de la tarde, nosotros todavía no habíamos encontrado el refugio, la vegetación cerraba todo tipo de posible camino y los truenos se empezaban a escuchar, acompañados de gordas pero escasas gotas de agua. Llegamos hasta un río, según el mapa íbamos por buen camino. El único inconveniente fue que acorde con el mapa era un riachuelo y según nosotros era un río que bajaba con fuerza y parecía más o menos profundo.

Asamblea y decidamos como continuamos. 3 opciones: 1. Acampar al lado del río, sin tiendas y sabiendo que los pequeños vampiros selváticos nos devorarían, 2. Volver al último refugio que habíamos dejado atrás, a 4 horas caminando, sin buenas linternas para caminar de noche; 3. Cruzar el río. La opción más inteligente fue la de cruzar el río, al final tampoco fue ni tan profundo ni tan caudaloso. Una vez pasado el río nos apresuramos siguiendo el mapa para llegar al refugio de Bumbun Kumbang. Ver aquella casa en lo alto nos reconfortó, todavía quedaba alguna chispa de luz.

Finalmente cruzamos el río

Finalmente cruzamos el río

En el refugio ya nos acomodamos, encendimos las velas, nos sacamos todas las sanguijuelas que llevábamos incrustadas en la piel, cenamos y nos pusimos a dormir. La vuelta, al día siguiente, hacia Kuala Tahan fue fácil, aunque con un cansancio mayor y mucho, mucho sudor.

El refugio Bumbun Kumbang

El refugio Bumbun Kumbang

La cena a la luz de las velas

La cena a la luz de las velas

Fabienne y Thibault, dos incansables viajeros

Fabienne y Thibault, dos incansables viajeros

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3 pensamientos en “El bosque tropical más antiguo del mundo

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